Para las fiestas patronales de la institución debemos participar en el Concurso de Declamación. En mi calidad de tutora les envío el texto del poema con el que nuestro paralelo participará.
Todos deben aprenderse los tres primeros párrafos. La profesora de Lengua les escuchará a todos y les asignará una nota de acuerdo a su desenvolvimiento, por eso es importante que memoricen dichos párrafos.
A partir de su desenvolvimiento escogerá a tres estudiantes quienes memorizarán todo el texto.
A estos estudiantes considerados semifinalistas los escucharemos, la docente de Lengua y yo su tutora para escoger al niño o niña que nos representará en el concurso interno.
Como siempre les recalco, somos un grupo que debe sentirse identificado como paralelo, por lo tanto les solicite su colaboración y participación activa
A Margarita Debayle
Margarita está linda la mar, y el viento, lleva esencia
sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar; tu acento: Margarita,
te voy a contar un cuento:
Esto era un rey que tenía un palacio de diamantes, una
tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita, un gran
manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita,
Margarita, tan bonita, como tú.
Margarita, tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer; la
princesa era traviesa y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a
cortar la blanca estrella que la hacía suspirar. Y siguió camino arriba, por la
luna y más allá; más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor, se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé; y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».
La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad: «Fui a cortar
la estrella mía a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?. ¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué. Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener: vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».
La princesa se entristece por su dulce flor de luz, cuando
entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí; son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes, y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.
La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen, con la estrella, verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia
sutil de azahar: tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
Ya que lejos de mí vas a estar, guarda, niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento.
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