Hola mis peques.
Les publico la dirección electrónica del video que les pido
miren para que se hagan una idea de lo que vamos a escenificar.
El siguiente es el guión que ejecutaremos, mañana repasamos. Por favor imprímanlo.
RELATOR: En los tiempos oscuros de la colonia, existió un hombre
llamado Francisco Cantuña, el cual acogido
por los franciscanos aprendió de su tutor Jodoco, el arte de la construcción. Cierto
día llegó un hombre del Cabildo con una gran orden.
ESPAÑOL: El rey de España desea que construyas la iglesia
más hermosa que jamás se había hecho. Nos han dicho que aquí podemos encontrar
a un experto constructor.
FRANCISCANO: Cantuña puede hacerse cargo
RELATOR: Lleno de malas intenciones el español le puso un
plazo casi imposible de cumplir, sin embargo Cantuña no se amedrentó y lleno de
entusiasmo junto a sus trabajadores inició la obra poniendo en cada acción su cuerpo y
alma.
Él no contaba con el mal tiempo que se presentó en la
Audiencia de Quito, la obra no avanzaba a buen ritmo, el tiempo lamentablemente
se volvía corto.
Pasaron los días y la construcción aún faltaba de
terminar por lo que Cantuña poco a poco empezó a desesperarse.
CANTUÑA: Oh por Dios hemos trabajado tanto, pero esta obra
no avanza como yo lo había planeado. Me siento angustiado, no voy a poder
cumplir con el plazo. Para colmo ahí viene el enviado del rey, que me dirá
ahora.
ESPAÑOL: Si no terminas la obra en el plazo fijado serás
conducido a prisión.
RELATOR: Llegó el momento en que faltaba tan sólo un día para la entrega de
la obra, y el atrio aún no estaba culminado. Al verse impotente ante la falta
del compromiso adquirido, Cantuña cayó en desesperación y la aflicción se
apoderó de él. En esos precisos momentos, se apareció ante el asustado
indígena, subiendo desde las sombras más oscuras de las tinieblas,
"Lucifer", el amo y señor del infierno.
El miedo y la desesperación se apoderaron de Cantuña al ver la imagen de tan
temible ser, el cual con voz profunda y ronca exclamó:
DIABLO: - ¡CANTUÑA!. ¡Aquí estoy para ayudarte!. Conozco tu angustia. Te
ayudaré a construir el atrio incompleto antes que aparezca el nuevo día. ¡A
cambio, me pagarás con tu alma!
RELATOR: Ante tal propuesta y producto de la desesperación y el miedo, Cantuña
aceptó el trato.
CANTUÑA: Está bien pero te pongo una sola condición: que
sean colocadas absolutamente todas las piedras.
DIABLO: De acuerdo, firma aquí.
RELATOR: El Demonio aceptó sin mayor problema pues le pareció una condición absurda y simple de
cumplir.
Lúcifer hizo una señal con sus manos y tridente, inmediatamente los
"Diablillos" a órdenes del demonio empezaron a construir el Atrio de
San Francisco y en pocas horas fueron dando forma a la monumental obra
arquitectónica.
Tras darse cuenta de su error Cantuña se arrepintió,
desesperado pidió ayuda el cielo.
CANTUÑA: Dios mío ayúdame, no quiero que el demonio se lleve
mi alma.
RELATOR: En ese preciso momento Cantuña se percató de la
presencia de uno de los diablillos que llevaba la última piedra a la construcción,
observó como éste desapareció con la primera luz del amanecer. Cantuña tomó la
piedra y la escondió bajo su poncho.
El demonio se presentó para llevarse el alma del indio.
DIABLO: Es hora indio, entrégame tu alma.
CANTUÑA - ¡Un momento! ¡Un momento! –
- ¡El trato ha sido incumplido! Me ofreciste colocar hasta
la última piedra de la construcción y no fue así. Mira, falta una piedra.
¡El trato ha sido incumplido!
RELATOR: El demonio constató que faltaba una piedra y dedujo que Cantuña la
tenía, intentó quitársela para colocarla, pero en ese momento sonaron las
campanas del amanecer. .
Cantuña salvó de esta forma su alma, y el Demonio sintiéndose burlado, se
refugió en los infiernos sin su paga, no sin antes insultar y maldecir al
indígena Cantuña por el agravio.
En esta leyenda observamos que Cantuña tiene un grave problema, por
incumplimiento puede ir a la cárcel, él toma la decisión de negociar con
alguien indebido y aunque le atemoriza, no huye de su responsabilidad,
aprovecha la situación de las condiciones planteadas para mostrar al demonio
que hubo incumplimiento y éste ser por más maligno que es, respeta el acuerdo
pactado, pues se aleja al infierno sin llevarse el alma de Cantuña.